Un Educador con conocimiento profundo de su ser, que puede ayudar a comprender a los otros y orientarlos en su proceso de autoconocimiento.
Un Educador identificado con la misión, visión del Proyecto Pedagógico Pastoral Comunitario.
Un Docente que testimonie un servicio alegre, sencillo y capaz de establecer relaciones con los demás que tengan como base la escucha, el respeto por el otro, el encuentro, el diálogo con lo diverso, lo distante, lo ajeno a los propios contextos.
Esforzado por ser AGENTE TRANSFORMADOR de la Comunidad, con calidad, competitividad y liderazgo.
Receptivo a los cambios educativos, valiente para proclamar aquello que cree y educar de acuerdo a su creencia.
Preparado para enfrentar un mundo cambiante y lleno de incertidumbres, forjador de futuro, progreso y esperanza, para encarar el Nuevo Milenio y formar el hombre que debe encararlo.
Investigador, observador, innovador, reflexivo, analítico, dinámico, viviente, que refleje pasión, interés, creatividad y audacia en su tarea.
Identificado con los valores del Evangelio, se refleje en la coherencia entre su vida y su quehacer educativo.
Con una verdadera mística en el desempeño de su misión.
Capaz de analizar, evaluar, reorientar y transformar su quehacer pedagógico.
Capaz de utilizar diversas metodologías didácticas, activas, significativas y participativas, coherente con la época que vive.
Que conozca, comprenda, dialogue, escuche, sensibilice, disfrute y ame estar con sus alumnos, capaz de brindarles un nuevo ideario.
Con capacidad de integración que favorezca la comunión y la participación.
Poseedor de una identidad cultural: nacional y local.
Profundo en la fe, con ideas y valores consistentes, comprometido, responsable y sembrador de esperanza.
Conocimiento, aplicación y desarrollo de las nuevas tendencias tecnológicas, aprovechamiento de la tecnicidad mediática de las redes sociales, para introducir estrategias pedagógicas alternativas y potenciar los cambios en la práctica.


